Farmacovigilancia

¿Qué es la farmacovigilancia y por qué es importante?

La farmacovigilancia es la ciencia y el conjunto de acciones sistemáticas destinadas a detectar, evaluar, comprender y prevenir los efectos adversos o cualquier otro problema relacionado con el uso de medicamentos, dispositivos médicos, productos odontológicos, vacunas, productos biológicos, plantas medicinales, productos homeopáticos y tecnologías en salud.

No se trata solo de registrar eventos adversos. Se trata de interpretar señales, anticipar riesgos y evitar daños. Una sola reacción adversa bien documentada puede evitar una crisis sanitaria, retirar del mercado un producto peligroso o salvar miles de vidas.

La farmacovigilancia es, ante todo, una herramienta de salud pública.

¿Por qué es obligatoria y por qué la hacemos?

En el Ecuador, la farmacovigilancia es una obligación legal establecida por la autoridad sanitaria nacional. Toda institución, laboratorio, profesional o titular de registro sanitario debe notificar las sospechas de eventos adversos asociados a los productos que comercializa, prescribe o administra.

Pero en ASAN ADVISORS vamos más allá.

Para nosotros, la farmacovigilancia no es un trámite. Es un compromiso ético con la vida de las personas. No trabajamos para cumplir un requisito; trabajamos para construir sistemas de salud más seguros, más transparentes y más confiables.

¿Qué productos están bajo vigilancia?

Nuestro enfoque en farmacovigilancia cubre todos los productos de uso y aplicación en salud humana:

  • Medicamentos de síntesis química, biológicos, biosimilares, homeopáticos y herbarios.

  • Dispositivos médicos, desde los de baja tecnología (gasas, jeringas) hasta los de alto riesgo (prótesis, marcapasos, implantes).

  • Productos odontológicos: materiales de restauración, equipos, insumos y tecnologías de uso estomatológico.

  • Vacunas y sueros.

  • Productos cosméticos y de higiene doméstica cuando presenten reportes de eventos adversos.

  • Productos naturales procesados de uso medicinal.

  • Toda tecnología sanitaria que interactúe con el cuerpo humano.

¿Quién debe reportar?

El sistema de farmacovigilancia se fortalece cuando todos participan. Por eso, pueden y deben reportar:

  • Profesionales de la salud: médicos, odontólogos, enfermeros, químicos farmacéuticos, obstetras, nutricionistas, tecnólogos médicos, entre otros.

  • Instituciones de salud: hospitales, clínicas, centros de salud, laboratorios clínicos, centros odontológicos.

  • Titulares de registros sanitarios: laboratorios farmacéuticos nacionales e internacionales, importadores, distribuidores.

  • Pacientes, familiares, cuidadores y cualquier ciudadano que sospeche que un producto le ha causado un daño o reacción inesperada.

Nuestra labor en ASAN ADVISORS

En ASAN ADVISORS no somos solo consultores. Somos arquitectos de sistemas de vigilancia sanitaria. Acompañamos a laboratorios farmacéuticos, distribuidores, instituciones de salud,  en la implementación, operación y mejora continua de sus sistemas de farmacovigilancia. En ASAN ADVISORS creemos que la farmacovigilancia no se sostiene solo con tecnología o procedimientos. Se sostiene con valores.

¿Por qué es importante reportar?

  • Cada vez que alguien reporta un evento adverso:

  • Ayuda a identificar un riesgo no detectado en los estudios precomercialización.

  • Protege a otros pacientes que podrían estar expuestos al mismo producto.

  • Fortalece la confianza en el sistema sanitario y en los profesionales de la salud.

  • Genera evidencia para que la autoridad sanitaria nacional tome decisiones informadas.

  • Salva vidas.

El valor de la farmacovigilancia para su organización

Si usted representa a un laboratorio, una institución de salud o una clínica odontológica, contar con un sistema de farmacovigilancia robusto:

  • Reduce riesgos legales y reputacionales.

  • Mejora la calidad asistencial.

  • Cumple con la normativa vigente y evita sanciones.

  • Genera confianza en sus pacientes, usuarios y en la comunidad médica.

  • Posiciona a su organización como un actor responsable y ético en el sector salud.

Porque detrás de cada reporte hay una persona. Y esa persona es nuestra prioridad.